lunes, septiembre 01, 2008

Ese que se yo...

El mundo suele revelarse de maneras extraordinarias y efímeras.
Hoy el mundo se me presento como una totalidad absoluta en su detalle.
El universo en una frase, la conexión que necesitaba para destapar este conocimiento que habitaba en mi, que nunca se fue pero no tuvo hasta ahora la posibilidad de nacer.
Es una verdad, una claridad que sin comparación se nos da para que demos una mirada a lo que ES.
Tan extraño como el conocimiento en si, se necesitó de las palabras de un otro para comprender la realidad que me contiene, el total que se vislumbra solo unas pocas veces en la vida.
Y en esa totalidad se encontraba el inicio, no era un mundo en la palma de la mano, pero más bien una puerta.
Un hueco desde arriba, abajo, al costado; un espacio que permite vislumbrar el sentido del paisaje, el porque de nuestra vida, pero no como realización, sino como comienzo.
El punto de partida hacia una conexión mayor, un entendimiento de los pasos a seguir, sin verlos, sin oírlos, pero sintiéndolos reír ante una obviedad que antes no podíamos comprender.
Tal conocimiento no viene sin consecuencias.
Enaltece el ego y empequeñece el corazón, destruye todo sentido de soledad y a la vez te entrega una responsabilidad que no querías poseer: el saber.
Sea cual fuese ese descubrimiento lleva consigo la posibilidad de un saber mayor.
Es en si una posibilidad, te devela el mundo y sus mil caminos, pero no t enseña a donde ir y, sin embargo, te asegura que conoces que ruta tomar, que solo necesitas de tu interior para alcanzar.....nada.
Pues el alcanzar no entra en la posibilidad, alcanzar implica una completitud que acaba con las posibilidades de MÁS.
Es un enigma que se muestra como verdad todavía no descifrada pero conocida.
Un saber que no implica inteligencia o aptitud, pero aquella verdad que nos incluye como seres humanos, no en el sentido conocido, sino en aquel que siempre supusimos y luego adaptamos.
La Verdad que se presenta ante uno, es una verdad que se diluye con las palabras, que el recuerdo de ella la disminuye, la vuelve real y por lo tanto la obliga a transformarse a lo que nos inculcan que es la realidad.
Es una sensación, un sentimiento que brota de lo más profundo del ser y te explica sin palabras, con imágenes y sin limites, aquello que buscabas y necesitas seguir buscando.
Jamás completaré de explicar la felicidad, la"completitud" que ese saber otorga, ni tampoco creo poder explicar qué es lo que ese saber me susurró, solo puedo raspar las palabras que una vez aprendí e intentar darles este regalo que recibí.
Si se tuvo, se comprende, aunque no se recuerda, en el fondo se comprende.
Si todavía no, quiero creer que se intuye, que hay algo detrás de todas nuestras cerraduras aplicadas a la realidad que sonríe y asiente, ante el conocimiento y la ceguera absolutos de la Humanidad.