El efecto de una mirada atrapada en un instante, fuera de su espacio, sacada de contexto.
Un escenario de sombras y promesas es nuestro lugar, nuestro preciado y diminuto refugio. Incontables veces hemos armado historias de fantasias incalcanzables, alteradas por el brusco conocimiento de que hay algo más.
Piel con piel, ojo a ojo, nos atrapamos y desencontramos como ninios aguardando a ser descubiertos, ansiosos de mostrarle al mundo lo terrible de nuestro placer.
Ese contorno enegrecido por las horas robadas, sumadas a esa característica tardanza del que busca las miradas sobre él, despiertan al instante cada suspiro ganado por aquellos dias de cautiverio, cada bostezo armado de calor, cada roze de insesantes apariciones de turbios y deseados paisajes de sol.
Sumiso en su único proposito, disfrazado por los 30 grados de calor, 3 veces más de lo normal, va callendo poco a poco hasta quedar atrapado en lo que dicen ser una paradoja de olores inconfundibles y sensaciones inexplicables.
El mismo momento de todos los momentos pasados, la misma razón o escusa de todas las escusas pisadas, en el mismo lugar, con el mismo espejo, y aún asi te ves diferente.
Me miras como si no estuviera, o desearas q fuera alguien más. Que mi historia fuera otra y mi cuerpo igual. Pero te pierdes una vez más en el calor de la noche, sin dar cuenta de los tumultos y tempestades que ocurren dentro de mi, justo a tu lado, cerca de tu piel.
Las agujas gritan, es hora de volver. La familia apremia, los deberes solo pueden dejarse hasta volver....y como siempre un adios a quemarropa y la promesa de que esto no acaba aqui....y nunca lo hace.
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