martes, agosto 02, 2005

Dos caminos, un incierto paraiso, un despertar ajeno, un maravilloso recuerdo. Ese perfume tan esperado, tan deseado en las noches de furia, esa mirada soñadora, esos preciados momentos bajo las nubes de un nuevo día. Quién eres? Qué es lo que traes escondido en tu pecho y no me dejas escarbar? Tantas sorpresas, tantos instrumentos y ningun zapatazo que me haga despertar de esta realidad que pende de un hilo, y que mi alma tan desesperadamente quiere derribar. El miedo a que tu verdad sea de hecho verdad...el vertigo de entender que no estoy sola, que me agarraras al caer, toda esa ambiguedad junta, apoyada tan solo en un rayito de luz, que por tenue que paresca, me alimenta y me sostiene, me ayuda a continuar. Solos nos encontramos, tomados de la mano, agarrados del corazón...¿Quién lo hubiera dicho? Quién hubiera adivinado que aquellos dos solitarios se encontrarian para compartir su soledad...Cuántas palabras no dichas puede soportar un lazo, cuántas voces puede esquivar el corazón?

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