Hay tanto q contar, tantas palabras que usar, miles de metáforas que escojer, cientos de miradas que abarcar, hay tanto tanto que sentir que apenas podemos expresar una porcion de nuestra indiscutida realidad.
Todos los momentos en los que quede sin habla ante la inmensidad de emociones abarcadas en apenas unos segundos, esos momentos que nos kedan para siempre grabados en lo más profundo de nuestras mentes, tan profundo que a veces se necesita de un gran estímulo para liberar tanta intensidad, tanta pasión.
Tan solo si pudiera captar, retener esas imágenes y sensaciones en un recuadro, en un espacio solo para mi, sólo y alejado de la realidad. Un lugar al que recurrir cuando lo abrumador de lo cotidiano se vuelve demasiado denso como para sonreir, ni siquiera una pequeña sonrisa fingida. Un mundo donde solo pudiesen entrar los recuerdos más dulces, más serenos, más apasionados, más llenos de vida, de amor.
Uno piensa y piensa, recorre los pasillos de la mente en busca de tranquilidad, de respuestas. Esas respuestas cuyas preguntas acosan nuestra existencia y probocan nuestros instintos más bajos o inspiran nuestras horas más gloriosas...siempre con la ilusion de estar un paso más cerca de la solucion, un poco menos ajeno al mundo exterior.
Sabemos tan poco de lo que se supone que es vivir, y hay tantas cosas por las que todavía nunca pasamos, y probablemente no vayamos a pasar, que resalta lo diminuto de nuestra existencia, el moderado efecto que podemos imprimir en una perspectiva de más de 2 vidas humanas.
Tenemos tanto, y ni nos damos cuenta. Corremos tan lejos y tan rápido persiguiendo nuestros sueños, que apenas nos percatamos de que no se necesita demasiado para ser feliz, de que no es necesario buscar y buscar pero saber mirar, de que a veces solo se necesita una historia que contar y alguien que sepa escucharla, para saber que estamos realmente vivos.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario