Tantas cosas te diría... si fuese capaz de abrir mi boca y hablar
Pero ambos sabemos que no es posible poner palabras a lo que nunca entendimos
¿Cómo hablar de amor a quien protege sus sentimientos como tesoros mejor guardados detrás de una vitrina?
¿Cómo expresar lo que no se si realmente existe? Lo se pero no puedo... poner en palabras el dolor que provoca... hablar.
Quisiera saber tantas cosas, tantos remedios que me vendiste, tantas promesas incumplidas, tanto sueños coloreados, esparcidos por el suelo ante la más mínima tormenta.
¿Quién resistiría el ardor de ser ignorada hasta el hastío? ¿Quién querría callar tanta pasión, esconderla detras de enorme paredes... quién querría no hablar de amor?
Cómo desearía entenderte, comprender tu dolor, sanarlo. Cómo querría que pudieses ver lo que yo veo en vos, que pudieses no sentirte amenazado ante el cariño que te ofrecí y devoraste sin compartir.
Inevitablemente lo que uno prevee que pasará, pasará... por eso se llaman profesías y la tuya fue decididamente autocumplida.
¿Cómo puedo luchar ante algo que no entiendo, cómo puedo arreglar lo que vos mismo decidiste romper para no tener que armar?
Tantos nombres querría llamarte, tanto enojo desearía desatar para no tener que guardarlo conmigo nunca más. Pero hasta donde llegaría si tuviese que hablar, nunca pude con tus mentiras, menos podría con las mías.
Porque por mucho que me duela saber que ni siquiera lo intentaste, que te escondiste detrás de tus más comunes estrategias de escape, no puedo negar que sé qué llace detrás. Vi, aunque sea en fugaces instántes, cuánto dolor y miedo te amenaza desde el fondo y siempre en primera fila, tiñendo tus sentimientos de una impotencia y desconfianza dificil de desmentir, cerrando tus palabras y gestos ante la posibilidad del amor, ocultando lo que morías por expresar. Sé qué sentis, hayas querido o no que sucediera, aún así lo ví, y eso me hizo más dificil partir.
Tal vez si no te hubiese empujado a buscar tu verdad, tal vez si me hubiese conformado con el amor que podías dar, tal vez si no te hubiese preguntado qué sentías en realidad podrías haber seguido sintiéndolo, aunque sea por momentos, cuando tu temor lo permitía. Pero qué clase de amor podría ofrecerte si no quisiera lo mejor para vos, cómo podría mirarte si supiese lo que te aterra y no tratara de ayudarte.
Dicen que el tiempo cura heridas, que si uno está abierto a las posibilidades el mundo proveerá... yo sólo pido dejar de llorar, por algo que al fin y al cabo nunca fue mio. Sólo quiero tener la fuerza para ver lo que es por lo que es y no lo que querría que fuese, porque aunque luche y luche, nunca fue realmente mi batalla ni mi deber abrir esa puerta e iluminar lo que no podías ver.
Cuánto más fácil sería simplemente odiarte, tener una razón para poder recoger los pedazos de mí que te entregue y nunca devolviste. Pero ya sabés cómo soy, terca como una mula, tomando el camino más largo y sinuoso en cada paso... supongo que la vida también te trajo por una razón... espero encontrarla antes de perder mi fe en ustedes, antes de quedarme sin palabras ante el abismo de silencio que me enfrenta tan amenazador, desafiándome a decirte que te... .
No hay comentarios.:
Publicar un comentario